domingo, 2 de junio de 2013

¿ Jugamos a ser Mayores?


¿Te apetece jugar a un juego?, seguro que sí. Vamos a jugar a… ser Mayores!!!
Guayyyyyy, valeeeeeeeee, vamossssssss… no, no, no; una de las reglas del juego es que no puedes utilizar ese tipo de expresiones y, mucho menos, hacerlo de una manera tan efusiva.
Entonces, ¿para jugar a ser mayor hay que ponerse “serio”?, te lo digo en tono bajito por si hay alguna persona mayor escuchándonos… sí, un poco. Intenta que tus emociones no se vean claramente reflejadas en tu cara, controla tu cuerpo y no hables tan alto... que a nadie le “importa” nuestra conversación, además, a la gente le interesa mucho enterarse de la vida de los demás y luego hablan y se lo cuentan a otras personas y… bueno, ya me entiendes.

¿Qué tal el trabajo?, esa sí es una pregunta de mayores, de hecho, ellos siempre están hablando del trabajo y del dinero. Haz la prueba, sal una noche de fiesta y apunta cuántas de las personas con las que has hablado te han preguntado algo relacionado con el trabajo.
Anoche, sin ir más lejos, un antiguo compañero del instituto al que tenía la pista perdida me preguntó ¿qué andas haciendo?. La lógica me indicaba que me estaba preguntando por la profesión a la que me dedico, pero como se trata de una pregunta abierta decidí ser un poco más original que el resto y le contesté: pues he salido de fiesta con un colega y estoy alucinando con la superpoblación de tíos que hay en los garitos, hay una chica por cada doce tíos… jajajajajajaja (reímos los  dos) e inmediatamente, volvió a lanzarme la pregunta, eso sí, esta vez de forma más directa ¿en qué trabajas?.
Llevamos la porra de años sin vernos y lo único que le interesa es saber en qué trabajo, pensé. O, a lo mejor, es que está utilizando la pregunta comodín, pensé después. Hay preguntas comodín que se prestan a contestaciones más ricas como ¿qué tal todo?, ¿cómo te va la vida?... pero parece ser que la pregunta preferida por la mayoría de la gente, tiene que ver siempre con el trabajo.
De vuelta a la conversación. Trabajo como locutor y hago cosas de sonido, publicidad… etc.
Su rostro refleja síntomas evidentes de extrañeza, dada la rara naturaleza de mi profesión. Supongo que él estaba esperando que le dijera algo así como... que soy abogado, policía, empleado de una tienda… pero ¿¿¿ Locutor, Publicidad, sonido??? .  Como el elevado sonido de la discoteca en la que nos encontrábamos no lo permitía, tampoco eran las condiciones más adecuadas para entrar en matices explicativos y pormenores profesionales; eso sí, siempre hay una segunda pregunta que nadie puede resistirse a hacer: ¿y qué tal te va? (me está preguntando por la pasta que gano), lo que pasa es que los adultos, los mayores, disfrazamos el descaro con palabras más amables, menos intrusivas y socialmente más correctas.

Poco a poco, la cosa va mejorando, le contesto, lo que da pie a que éste mencione la palabra más de moda en nuestros tiempos: claro es que con la CRISIS.  Estoy absolutamente convencido de que si le hubiese dicho que me va de lujo con lo que hago, su respuesta hubiese llevado igualmente la palabrita CRISIS, aunque iría precedida por un “qué suerte porque con la Cr***S”.
Bueno, pues ya sabes las dos cosas que más te interesan sobre mí: en qué trabajo y si gano o no mucho dinero; todo lo demás, por lo que no vas a preguntarme, SOY realmente YO.




Los mayores utilizamos este sistema para construir nuestros esquemas sociales; evaluamos a los demás en base a su posición social. Los niños se acercan a otros niños y juegan con ellos sin la necesidad de conocer su “estatus”; no se acercan a los niños que pegan o que les quitan el bocadillo en el recreo, los niños valoran lo que ven, los prejuicios son cosa de mayores.

“Piensa mal y acertarás, dime con quién andas y te diré quién eres, más vale pájaro en mano que cien volando… “aunque no te lo creas, estas  “sabias “expresiones populares conforman una parte importantísima de nuestra personalidad adulta. Representan la cultura del miedo, del qué dirán o pensarán los demás sobre nosotros, exponen nuestra vulnerabilidad y nuestro eterno afán de sentirnos seguros, de defendernos de los posibles ataques que puedan venir de los demás…  a esto jugamos los mayores.

Coge un folio en blanco y dibuja lo que te apetezca. Niñ@, dibuja tus sueños, tus ilusiones, tus miedos y tus fantasías y no dudes, cuando llegue el momento y  ya no  puedas pintar más cosas en ese folio,  en  romperlo y empezar de nuevo, con la misma energía, con la misma intensidad. Piénsalo:  un folio en blanco puede ser Todo o Nada, de ti depende el llenarlo de color o escribir en él el refranero popular entero.
Feliz domingo y, si quieres sonreír, te sugiero que veas esta peli. Para que no te olvides de que todos llevamos un niño dentro. Dale al play.





miércoles, 22 de mayo de 2013

Maravillosamente Imperfecto.


Siempre me ha llamado mucho la atención la capacidad del ser humano para criticar y juzgar  lo que hacen sus semejantes, igualmente imperfectos. Sin ir más lejos, hace unos días hablaba de este mismo tema con una amiga que estaba exponiendo sus cuadros en una galería. ¿Qué tal las críticas, han sido positivas? le pregunté; más luego pensé: ¿por qué narices nadie tiene que criticar tu forma de expresarte a través de la pintura?.Pues porque hay toda una disciplina reglada sobre el arte y tú, cuando compartes tu obra con el público, automáticamente, aceptas que otras personas valoren lo que haces, en términos de calidad, de talento, de corrección...etc.

Una crítica, entonces, no es más que la opinión de una persona o conjunto de personas condicionadas por sus conocimientos o experiencias vitales. Pero realmente, ¿qué valor tiene una crítica? y ¿cómo debemos encajar una crítica?, ¿las críticas nos hacen mejores? o ¿modifican lo que somos tratando de simplificarnos para encajar en los moldes de opinión de otros?

" la foto no es buena porque... , utilizas demasiados colores en tus pinturas...,  le falta fuerza..., es demasiado fuerte..., YO lo habría hecho de esta forma mejor..."

TÚ no eres YO, y la única razón por la que para mí puede ser útil  cómo hagas algo tú, es porque me gusta más tu forma de hacer que la mía. Así de sencillo:)  Ahora, si a ti te gusta entrar en una galería de arte y salir cuestionando la técnica del artista delante de tus amigos, yo prefiero decir Me gusta o No me gusta... sí, soy tan simple porque yo no entiendo de arte ni de nada, eso sí, tengo mi propio gusto y nadie puede negarlo, hay cosas con las que "sintonizo" y otras con las que no, pero no me atrevería a afirmar que unas son mejores y otras peores. Si me preguntas por mis gustos puedo responderte, pero de ahí a sentar cátedra hay un buen trecho.



¿Queréis que os diga una cosa? los críticos por naturaleza, son incapaces de extraer la esencia buena de las cosas porque, por encima de esa esencia, hay muchas capas espesas y duras de prejuicios, de jaleos mentales y como decía al principio, la perfección no existe, al menos, a nivel terrenal... ¿merece la pena perder el tiempo buscándola?

Entonces, ¿no debemos ser críticos?. Voy a responderte con otra pregunta: ¿vale para algo la crítica?
Decide tú mismo.

Creo que podemos ser más felices aceptando que las cosas son como son, sin ser tan peligrosamente analíticos. La especie humana es increíblemente heterogénea y los constantes esfuerzos por homogeneizarla sólo servirán para empobrecerla. Admiramos la belleza, el éxito, la fama, el virtuosismo; buscamos el placer (los que lo buscamos) que se esconde detrás del laberinto kilométrico de los minotauros castrados, cruzando el bosque mágico y atravesando las nueve colinas sagradas donde se encuentra el sumo sacerdote que nos formulará la pregunta que nos permitirá conocer al paje del destino que... (no hay ceros y unos suficientes para acabar de escribir la historia)

El placer es ya. ¿Un café y una melodía? PD: lo puedes cambiar por un vaso de coca cola, fanta...y otra melodía, la que tú prefieras.








 




domingo, 21 de abril de 2013

LA ENFERMEDAD DE VIVIR ESPERANDO.


¿Cuántas horas al día pasas separado de tu teléfono personal? ,¿te atreves a salir de casa sin él?, ¿cuando te acuestas lo tienes cerca?, ¿lo apagas en algún momento?, ¿¿ LO NECESITAS???

La persona cuya mente privilegiada asoció los términos teléfono móvil y libertad puede sentirse muy orgullosa porque no queda títere en el "Mundo Civilizado" que no gire en torno a un teléfono móvil.

Hombre, tampoco es eso, no??? los teléfonos también tienen su lado positivo... nos permiten estar siempre localizables, mantener el contacto con los demás desde cualquier parte, distraernos de camino al trabajo consultando internet, jugando, wasapeando, tuiteando, facebookeando... enredando, vamos.

Vas a tomar un café con alguien y lo encuentras con su teléfono, sales de fiesta y la gente está con su teléfono, vas andando por la calle y las personas pasan enredando con el teléfono; teléfonos en el metro, en el tren, en el bus, en tiendas, en restaurantes, en bibliotecas, en clases, en procesiones de semana santa, en la playa, en la montaña, en vacaciones, de lunes a domingo y festivos.

Creo haber escuchado una frase en mi etapa universitaria que decía algo así como "la Información es poder y el que controla la información tiene el poder"; siguiendo la asociación, entiendo que los teléfonos de hoy nos permiten acceder a la información, crearla, difundirla, transformarla, eliminarla... así que deberíamos sentirnos "Todopoderosos", o no????

¿Pero qué precio debemos pagar, además del que cuesta nuestro terminal y nuestro contrato por habernos fusionado con estos chismes?

Elevado, amig@s, elevado. Hemos perdido el control sobre nuestra creación.¿ Dependo de una "máquina inteligente" y  tengo que sentirme más libre? :(  no lo entiendo. Hace unos días tuve la oportunidad de hablar de este tema con mi prima de quince años que, como toda la gente de su edad, vive por y para el móvil. Le pregunté si podría estar un día sin su smartphone y su respuesta fue un "No" rotundo, "ni de coña".El móvil se ha convertido en un estilo de vida, el más popular de cuantos existen.

¿Y qué hay de los niños que están llegando al mundo ahora?, ¿cuándo tendrán su primer teléfono inteligente?.¿cuándo tendrán el acceso a la información, al poder?.¿cuándo empezarán a formar parte de este engranaje social?. Cuando sus padres lo consideren oportuno, aunque eso dependerá, obviamente, de los intereses del mercado.

Otro punto sobre el que me gustaría hablar es el factor "Inmediatez": lo quiero, lo tengo; lo pienso, lo hago, pregunto... y quiero "YA" la respuesta. Así es el mundo que hemos creado; impaciente, compulsivo y exigente; una auténtico paraíso para los trastornos de ansiedad. Esta filosofía de vida se basa en la permanente generación de deseos y la inmediata satisfacción de los mismos. El trayecto carece totalmente de importancia. Algo así como decidir subir a una cumbre y aparecer en ella, sin camino.Si has ido alguna vez a la montaña, sabrás muy bien que lo que nos hace disfrutar es el recorrido, el diálogo con nuestros compañeros, el esfuerzo, los tragos de agua en la fuentes, las pequeñas paradas para comer... cuando llegamos al final, la aventura ha terminado, ¿tiene entonces más valor el "supuesto objetivo" que el recorrido que nos permite alcanzarlo?



No espero una respuesta "inmediata" a las preguntas que he ido formulando a lo largo de esta entrada, sería un signo evidente de que no has sintonizado con lo que digo ;)






viernes, 12 de abril de 2013

Londres: carruajes, Niebla y alumbrado de gas.

Charles Dicken´s Home

La mayoría de personas que conozco van a Londres en busca de sus aires cosmopolitas, su variada oferta cultural y su carácter cool; añejo pero rabiosamente a la moda. Ninguna de esas cosas tenían el más mínimo interés para mí. Fui a la ciudad del Támesis para encontrarme con aquellos escenarios que describían Charles Dickens y Arthur Conan Doyle o cuanto queda de ellos, que es  más de lo que la gente piensa.

Ni rastro de la niebla, coches y autobuses en lugar de elegantes carruajes, farolas modernas cada pocos metros, señores sin bigotes ni sombreros de copa, rótulos fluorescentes por todas partes, un fuerte olor a comida, turistas, turistas y más turistas… ¿dónde está la esencia victoriana?, me preguntaba. Empecé a observar los ladrillos, eran de color marrón, ennegrecidos por el humo de las miles de chimeneas que mantenían calientes las viviendas londinenses, ahí estaban los colores de Oliver Twist, allí seguían esas pintorescas salidas de humo coronando los tejados. De repente, comencé a visualizar el escenario que estaba buscando; el cielo encapotado, transitadas calles de las que salen callejuelas, pasajes y patios, elegantes edificios mezclados con sencillas viviendas de envejecido ladrillo visto, acogedores pubs en los que resguardarse de la lluvia tomando una pinta de cerveza, hombres de elegantes trajes portando sus paraguas y maletines de piel… todos ellos rasgos de identidad que no pasan desapercibidos, aunque se mezclen con autobuses llenos de publicidad y luces de neón.

Existen dos zonas, tanto geográfica como esencialmente opuestas, que expresan mejor que ninguna otra la dualidad de esta gran urbe victoriana: “el West End y el East End”.
El distrito del West End era el lugar natural de la aristocracia y la gente adinerada, el emplazamiento de los refinados salones y los teatros, de la “exquisita” educación, un fabuloso escaparate en el que lucir la belleza y la galantería. Basta con detenerse delante de los escaparates para comprobar que el traje inglés hecho a medida y el batín forman parte de la vida actual, algo que debo confesar, me alegra.







Dejemos el oeste de Londres para conocer su cara opuesta, tan auténtica o más que la primera, El East End. El hábitat natural de los inmigrantes,  de los marineros, de los trabajadores, de la miseria, del hambre, del alcoholismo, de la delincuencia y la prostitución; también el patio de recreo de aristócratas, artistas y otros personajes pudientes, que  encontraban el placer y el morbo adentrándose en sus callejuelas pestilentes, mal iluminadas y peligrosas, visitando sus tabernas y sus fumaderos de opio.
El barrio más popular de esta zona es , sin lugar a dudas, Whitechapel. Allí tuvieron lugar los actos homicidas del asesino en serie más “famoso” de todos los tiempos, Jack el Destripador, sobre el que prometo escribir una entrada muy pronto.
El viaje al East End de Londres resulta mucho más excitante, misterioso y evocador si se realiza por la noche. Cualquiera de sus múltiples pubs es perfecto para degustar una cerveza y poner en marcha la imaginación. Yo no tuve la suerte de contar con la ayuda de la niebla, a pesar de ello, me dejé llevar por la curiosidad, husmeando en cada callejón, poniendo los pies en cada patio, tocando los ladrillos con la palma de la mano; captando la esencia de la que fuera la zona más peligrosa de Londres.

Estrecha callejuela de Whitechapel.

Artillery Lane.


Pub Victoriano "The Bell"
Si no conoces esta fantástica ciudad o tienes pensado volver para descubrir nuevos rincones y experiencias, acuérdate de esta entrada y no olvides, bajo ningún concepto, ni la imaginación, ni una prenda de abrigo impermeable.



viernes, 29 de marzo de 2013

Ávila: una ciudad difícil de entender.


Amurallada, nostálgica, apacible, de luz inconfundible y en contacto permanente con el cielo; Así posa la ciudad de Ávila para el visitante. Si no fuese porque te conozco muy bien, pensaría que vas por la vida presumiendo de tus múltiples y naturales encantos; siendo la envidia de todas esas "ciudades" modernas  sin historia, sin literatura, sin campanarios ni ecos producidos por el choque de las hojas de acero. Quisiera creer que tus calles empedradas y tus plazas son el escenario de toda actividad imaginable: proveedores abasteciendo a los comercios y mercados, profesionales liberales caminando apresurados para visitar a sus clientes, estudiantes universitarios, niños jugando, artistas inspirados, turistas saciando su sed y su apetito en los mesones y asadores, gentes en cafés, bibliotecas y tiendas ; me gustaría verte llena de vida.

El día a día de esta ciudad es bien distinto. Esta población está triste, envejecida, falta de ánimo,de entusiasmo y empiezo a pensar que, tal vez, ésta ha sido siempre la personalidad que nos ha definido.

Esta ciudad es la pura manifestación del pensamiento de sus gentes. Nuestro principal defecto es, al mismo tiempo, nuestro mayor signo de identidad; somos murallas de piedra. Nos protegemos de lo que pasa fuera viviendo detrás de un gran muro que nos impide ver lo que realmente sucede y así ,cada cual, puede imaginar lo que quiera o, si carece de imaginación, lo que le cuenten otros.
La única manera de que cada uno formemos nuestra propia opinión, pasa por cambiar la perspectiva a la hora de contemplar estos muros; debemos hacerlo desde fuera, manteniendo cierta distancia y, a ser posible, después de haber realizado un viaje.

Te confieso que, desde que salgo a correr y bordeo las murallas iluminadas de noche, mi visión de esta ciudad es otra. Es un enorme privilegio convivir con semejante patrimonio, que no es sólo nuestro, sino de toda la Humanidad y, por esa razón, tenemos la obligación de "abrirla" al mundo entero, de convertirla en un lugar hospitalario, acogedor, amable; un lugar para niños, jóvenes, adultos y personas mayores.



Ávila es "calidad de vida", a una hora y dieciocho minutos de Madrid, Ávila también es montaña ,es la posibilidad de quedar para tomar un café en quince minutos, de ir andando a cualquier parte, de solucionar un papeleo en una mañana. Ávila permite un trato cercano entre sus habitantes. Ávila es historia viva, un espectáculo monumental para la vista, un marco incomparable para la reflexión personal.
Aquí se respira aire puro, sin contaminar; se siente el frío de verdad, se aprecia, con razón, una taza de caldo caliente, se convive con el pasado, con las tradiciones; se presencian puestas de Sol de ensueño, nevadas de postal, atardeceres otoñales que huelen a leña de encina... aunque seguro que si hablas con un abulense, te dirá que "en Ávila no hay nada".




Pasa un buen fin de semana.








domingo, 10 de marzo de 2013

Demasiado humano para el siglo XXI.



¿Es justo lanzar pestes sobre el periodo en que vivimos utilizando uno de sus principales signos de identidad?  No lo tengo claro, lo que sí sé, es que hace 30 años no tendría esta maravillosa oportunidad para contarte lo que siento cuando veo el “futuro” instalado en mi ciudad.
Imagínate un bonito Belén navideño, montado con todo lujo de detalles. Cuevas, casas, pastores, viandantes, animales, hogueras, árboles, ríos, cascadas  y…. de repente, una nave espacial!!!!
¿Y por qué no? Es una nave que ha viajado desde el futuro para poner fibra óptica en el pueblecito donde ha nacido el Niño Jesús. Los Reyes, ahora llamados tecnológicos, utilizan GPS para  llegar a su destino sin problema y Herodes está al tanto de la “Buena Nueva” gracias a Internet.  El Siglo XXI ha llegado para hacernos la vida más fácil.

Estoy delante de un edificio actual. La primera impresión que tengo al observarlo se parece mucho a la que me producen las dependencias de un centro de salud. Su limpieza y sus formas me recuerdan a las mesas metálicas que se emplean en las clínicas veterinarias. Parece un lugar esterilizado, donde hombres y mujeres con uniformes de vinilo de color blanco estarían perfectamente integrados. Es todo tan ergonómico que, por un momento, tengo la sensación de estar contemplando un cuarto de baño para personas discapacitadas. Menos mal que los arquitectos del Siglo XII no tenían ese sentido de la funcionalidad y hoy podemos disfrutar de catedrales preciosas, alejadas del diseño de un sanitario.Como siempre, quiero dejar claro  que se trata de mi opinión.

¿Y qué hay de las construcciones viejas, las de aspecto añejo, las que tienen una historia (o muchas) que contar? 

Viejo Hotel Continental (Ávila)


No puedo afirmarlo con total seguridad pero me atrevo a decir que a todos nos conmueve "la vida en blanco y negro". ¿Añoramos el pasado?, ¿incluso un pasado que no hemos vivido?, ¿es propiedad del pasado aquella frase que dice "eran tiempos felices"?

Es curioso; las imágenes en blanco y negro marcan una distancia temporal entre nosotros (espectadores) y  el objeto, persona o entorno inmortalizado pero, al mismo tiempo, generan un vínculo emocional y nos aproximan a ellos.



¿No tienes la sensación de que estamos construyendo un mundo excesivamente funcional y cómodo pero menos humano?.¿Se puede experimentar placer comprando en una gran superficie?. Tengo claro que yo ni puedo, ni quiero, pero a la vista está que mucha gente sí lo hace. Tal vez, dentro de unos años las plazas públicas no tengan otro sentido que el de alimentar la nostalgia de los "no integrados". Es razonable pensar que los pequeños comercios y los mercados de abastos están condenados a difuminarse o convertirse en museos. Es posible que el momento de la comida termine siendo la solitaria ingesta de una cápsula alimenticia, sin una liviana conversación. Creo que actos, tales como darse la mano o dos besos estarán considerados aberrantes en el futuro porque no cumplirán con la normativa sobre higiene y salud pública. ¡¡¡¡Qué visión tan apocalíptica!!!! pero, ¿es descabellada?

Afortunadamente, aún quedan subterfugios que huelen a historias humanas, a personajes pintorescos, a dichos populares, al pescado sobre las hojas de helecho, los encurtidos y la casquería.

Mercado de abastos de Ávila.






















sábado, 2 de marzo de 2013

Un adolescente en los 90´s (PARTE II)

Cachimba noventera.

¿Cuántos años llevan advirtiéndonos  que está prohibido beber alcohol en la vía pública?
El botellón siempre ha sido una realidad y un signo cultural característico de los jóvenes de este país. Y no me sirve eso de “es que ir de discotecas directamente sale muy caro”, nos gusta el botellón, admitámoslo.
Todas las grandes noches de los 90 empezaban con un botellón. Por muy duras que fueran las condiciones climatológicas, siempre había grupos de jóvenes convenientemente aprovisionados y con muchas ganas de pasarlo bien.

La forma más económica de calentarse era el calimocho. Para elaborarlo, la gente solía comprar la materia prima más barata: “Cumbres de gredos”, “El conquistador”, “Ulifresh” o Cola Gler. En Ávila la gente utilizaba vasos de litro pero en alguna ocasión no disponíamos de ellos y recurríamos a un truco que me enseñó un amigo de Madrid y que consistía en hacer la mezcla en una bolsa de plástico y repartir después la bebida en la botella y en el brick.

¿te suena la imagen de la parte superior? ¿no? ¿no has visto eso en tu vida?

La funcionalidad básica de este pintoresco invento era básicamente "colocarnos". Tenías que inhalar el humo desde la boca de la botella, creando en el interior de la misma una densa neblina que se mezclaba con la bebida. Después quitabas el cigarrillo y dabas un trago. Si te digo que su sabor era delicioso estoy seguro de que no me vas a creer, así que siendo fiel a  la verdad...sabía a rayos y truenos!!!!!!


Un clásico


En los garitos también servían cali, enriqueciéndolo con licor de mora, manzana o melocotón.
Otras bebidas muy populares en aquellos años eran El Martini con limón, el Ponche con Cola, el Vodka con naranja, el Malibú con piña y el 43 con chocolate o vainilla.
Rara era la vez que no conocías a alguien haciendo botellón. La simple excusa de ir a pedir unos hielos a las chicas de al lado, un vaso o un poco de fanta servía para entablar conversación y ligar. Recuerdo que identificábamos a la gente por el instituto en el que estudiaba… “esa va al de arriba, esa es del Alonso, esas son del Dioce y esas otras de La Mila”.

En los botellones de esos años,  la gente prestaba atención a lo que las demás personas del grupo contaban; no había nacido el “Demonio” que todos llevamos encima hoy y que ya no tiene casi botones. Os acordáis de cómo nos lo montábamos para quedar?

 Muy sencillo, llamábamos a casa de nuestros amigos y acordábamos Sitio y hora o quedábamos en pasar a recogerlos para ir juntos. Todos teníamos una hora establecida para llegar a casa, así que cada uno veía cómo se lo tenía que montar para cumplir las reglas. Mamá y papá no llamaban cada 10 minutos para asegurarse de que estábamos bien y lo estábamos, porque vivimos experiencias que nos hicieron aprender. Aprendimos a ser amigos y compañeros cuando alguien llevaba una castaña y había que "recuperarlo" , como a los deportistas de élite. Aprendimos que los chupitos sólo tienen de divertido el nombre, que la euforia etílica de los que empiezan la noche con demasiadas ganas, acaba convirtiéndose en lágrimas y descontrol; Aprendimos que, muchas veces, es mejor morderse la lengua unos segundos que partirse la cara con una persona que se encuentra en unas condiciones lamentables... Vaya si aprendimos cosas!!!!

Uno de nuestros mejores aliados en aquellos años fue sin duda el chicle de menta o hierbabuena. De hecho, te confieso que, si por algo se caracterizan los besos de nuestra adolescencia, es por su sabor mentolado con notas etílicas, a veces, al revés. No obstante nosotros creíamos que, de esta manera, en casa no se percataban de que habíamos bebido alcohol / fumado.





En el Garito y en la Disco.

Los guarros ( Raperos, Grunges, Hipies) solíamos coincidir en un par de garitos en los que pinchaban la música que nos gustaba pero te confieso que yo prefería la disco. Uno de los temas que recuerdo con especial cariño es “Rimadero” de CPV. Sonaba con frecuencia en un ambiente de humo intensamente perfumado, charlas y jarras de cerveza y calimocho.



La discoteca era otra cosa. Siempre había gente en la tarima demostrando su particular talento para el baile, luciendo una simpática melopea o simplemente llamando la atención para pillar cacho. Sin duda, uno de los momentos más increíbles era aquel en el que comenzaba sonar una voz que decía “Dame tu mano y venga conmigo, vámonos al viaje para escuchar los sonidos mágicos…. Ecuador!!!”
De repente, Una energía incomparable se apoderaba de cuantos nos movíamos en la pista.Teníamos la sensación de estar flotando literalmente en un océano de endorfinas; la noche era nuestra y todo era posible, todo. Por esa razón creo que Ecuador es la canción que mejor representa la  fiesta de la década de los 90, aunque claro está, es una opinión totalmente personal.





El mejor final posible para una noche de fiesta de los 90 era verte exprimiendo los últimos besos de unos labios recién conocidos porque ya habían pasado 10 minutos de "la hora"  y corrías el riesgo de quedarte sin salir el día siguiente, aunque a veces merecía la pena llegar tarde.

Sales hoy de fiesta???? ;)